Te invito a evadir miradas entre una risa cómplice.
Te invito a jugar que no sabemos lo del otro
y a que nos sabemos sonrojados.
Te invito a tomar del cenicero ese cigarro encendido
y a rozarnos los dedos en un descuido sutil.
Te reto a acercarte un poco más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario