viernes, 17 de enero de 2014

Partió una tarde de octubre,
nada nuevo. Caminando.
Y al viento su pelo, como un árbol
que en primavera mueve sus verdes hojas.
Y así, contra corriente,
esa tarde gritó su último suspiro
y cantó su última rebelión.


La calle vacía y la lluvia,
siempre la lluvia que me inunda
que me enmarca y me funde
en el lienzo grisáceo citadino,
lugar de olvidos,
de lo no vivivo.