En el umbral de los ojos,
ahí donde las sombras no me alcanzan,
donde yo decido entrar la luz
cuando las noches y el cansancio pesan.
Es ahí donde decido quedarme
y he querido no dejar pistas
ser para mí, no más que las sonrisas
y la casualidad constante del olvido.
Del repentino remordimiento
me vivo, a veces,
porque el tiempo me voló los recuerdos,
me quemó las fotos y también el cariño.
Una, dos, tres o más...
los tiempos nunca vuelven
y las realidades no abandonan
cuando los errores se repiten
ya no sirve la memoria.
Cerrar la puerta,
dejar rencores,
quebrar amores
y jamás olvidar de nuevo.
jueves, 20 de noviembre de 2014
viernes, 14 de noviembre de 2014
La luna compañera
nos perdonó la caricias,
las risas, las ansias,
sobre las cornisas.
Así, mi corazon de tiza,
se retuerce en la noche,
tus brazos, tus labios
y esas sonrisas.
Al final, de tanto escapar
terminamos enrededados
como los gatos.
Los tejados se hicieron un sueño
y los libros y el vino
nuestros nuevos vicios,
quisiera cantarte al oído
todos mis recuerdos
guardarlos sin miedo
en tu pecho y mi pecho
y fundirnos de nuevo
sin remordimiento.
nos perdonó la caricias,
las risas, las ansias,
sobre las cornisas.
Así, mi corazon de tiza,
se retuerce en la noche,
tus brazos, tus labios
y esas sonrisas.
Al final, de tanto escapar
terminamos enrededados
como los gatos.
Los tejados se hicieron un sueño
y los libros y el vino
nuestros nuevos vicios,
quisiera cantarte al oído
todos mis recuerdos
guardarlos sin miedo
en tu pecho y mi pecho
y fundirnos de nuevo
sin remordimiento.
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