Se expande rápidamente, el crecimiento exponencial amenaza con una crisis mundial. El antiguo continente está al borde del colapso y el imperio del capitalismo experimenta los beneficios, subiendo el valor de su moneda. Se ha generado el pánico colectivo, China y sus habitantes están muriendo demasiado rápido y la censura a los médicos descrubridores ha impedido el estudio de una cura. Los orientales que, buscando un mejor vivir se instalaron en diversos países, están perdiendo el poder de los imperios construidos a punta de restaurantes y mall.
Aquí todo sigue relativamente normal, la verdad es que desde hace unos meses ya existe un poco de caos producto de la omisión de las necesidades sociales por parte de un gobierno obtuso. Esto empeoró debido a la invasión zombie que se ha instalado, mayoritariamente, en las calles cuando las personas exigen respuestas y soluciones a la crisis. Los zombies, de putrefacto color, están armados y son sumamente peligrosos... al parecer buscan en los manifestantes un cerebro que les permita reemplazar el que ellos perdieron producto de una desconocida enfermedad que los hace actuar violenta y rabiosamente, lanzan gases para debilitar a sus víctimas y toman prisioneros sin discriminación, de los cuales muchos se perdió el rastro.
Con el avance de la enfermedad se han cerrado fronteras, colegios y universidades. Muchos sienten que se instala un nuevo orden mundial, sin embargo todo esto me parece curioso. Al parecer, en el país la enfermedad discrimina. Las personas con las que suelo relacionarme parecen sanas, no muestran síntomas y realizan sus labores diarias con total normalidad. Hace unos días se detectó un brote, en un lejano sector de la capital del territorio nacional llamado Vitacura; las víctimas son jóvenes de un establecimiento educacional. Los antecedentes hacen parecer que el virus se ve atraído por algún químico con el que se fabrican los billetes y los cabellos o cuerpos con escasa melanina. Por otro lado, la evidencia indica que, en el mismo sector geográfico y sus alrededores, hay sujetos más propensos que otros y estos han desarrollado nuevos síntomas: es como si el virus hubiese mutado y creado una nueva cepa, mezclando su estructura con la misma enfermedad zombie de origen desconocido. Esto ha provocado la creación de un grupo que se autodenomina "La Vanguardia", situación grave considerando que han logrado un nivel de organización que les hace conseguir adeptos, los cuales se caracterizan por su falta de empatía y una extraña obsesión con el rechazo al color rojo y algunos países caribeños y del norte de América del Sur.
Los medios de comunicación han contribuido en la masificación de la histeria colectiva: en los almacenes y supermercados escasean los productos higiénicos. La gente corre por las calles intentando conseguir desinfectantes en toallas o aerosol, mascarillas, bolsas de basura, cloro y papel higiénico, el alcohol gel jamás fue tan solicitado.
Aun se requiere más información sobre este extraño virus que amenaza con la extinción de la humanidad. Sin embargo, la medicina nacional no da abasto, ya que los hospitales y sus trabajadores se concentran en frenar la propagación del virus y atender a los pacientes. No queda más remedio que esperar a que un país, que destinó de manera oportuna recursos al desarrollo de las ciencias, logre descifrar una cura que pueda ser distribuida exitosamente al rededor del mundo.
domingo, 15 de marzo de 2020
lunes, 27 de enero de 2020
Se aleja y se apaga
Hay verdades que se nos escapan por las ojeras,
se transforman en tormentas
o mares tempestuosos y esperamos el efecto:
el naufragio.
Sabemos,
no necesitamos voces de vacío consuelo,
pero la vida se viste de negro.
Veo partir y me resigno,
alzo mi mano en señal de despedida,
sosteniendo un pañuelo
que pide el alto a fuego.
De a poco me siento ajena a todo
de pronto todo me afecta
y busco respuestas en falsas recetas.
Tengo un camino inconcluso delante
y uno agrietado detrás ciñéndome con fuerza,
no hay tiempo para vueltas.
Y si digo que no siento, miento
porque el miedo me tiende su abrazo,
paso a su lado y lo miro fijo,
se ríe porque quiero esquivarlo
y canto
tratando de dar paces a los llantos
los faros han perdido su brillo
como si alguien los soplara a mi paso.
se transforman en tormentas
o mares tempestuosos y esperamos el efecto:
el naufragio.
Sabemos,
no necesitamos voces de vacío consuelo,
pero la vida se viste de negro.
Veo partir y me resigno,
alzo mi mano en señal de despedida,
sosteniendo un pañuelo
que pide el alto a fuego.
De a poco me siento ajena a todo
de pronto todo me afecta
y busco respuestas en falsas recetas.
Tengo un camino inconcluso delante
y uno agrietado detrás ciñéndome con fuerza,
no hay tiempo para vueltas.
Y si digo que no siento, miento
porque el miedo me tiende su abrazo,
paso a su lado y lo miro fijo,
se ríe porque quiero esquivarlo
y canto
tratando de dar paces a los llantos
los faros han perdido su brillo
como si alguien los soplara a mi paso.
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