jueves, 22 de agosto de 2013

Fui miedo y me escondí,
fui rabia y golpeé,
fui incertidumbre,
fui desconsuelo
y ahora,
después de conocer
cada herida de guerra,
de ver cicatrices,
de escuchar rencores,
de saber de dolores,
de penas que aún sangran
¿te quedarás?.
Y bueno, dígame entonces
¿qué se siente caminar entre muertos,
ser uno más y ser incapaz de cambiar algo?


De mirada a risa
de risa a caricias
de caricias más complejas
nos entregaremos tanto,
tanto que ya nada más importará
-te dije que así sería-
así que, compañero, 
te cuento que las palabra dejaran de ser ríos
anularemos el lenguaje 
solo para comunicarnos mejor.

Ya vivimos tanto, ardimos tanto,
reímos y lloramos tanto,
deseamos tanto,
hicimos tanto
¿qué nos queda?

Dejemos las palabras,
a veces son demasiado impersonales:
mirémonos, toquémonos 
y dejemos de razonar para poder vivir más libres.