jueves, 4 de noviembre de 2010

A Pedro Lemebel.


Musa de callejón,
loca incomprendida y críticada,
qué importan las palabras vanas
en las bocas de la gente vulgar.

Tú, que creciste entre miradas frías
viendo solo espaldas
eres quien contrasta las calles
con tu loco caminar.

Mariposa de alas flameantes,
hermosa y envidiada.
Nada sufren los fachos en dictadura
ni los milicos en las calles.
¡Nada sabe el mundo de las verdades
que guarda tu historia!

No son nada esos burguesitos
que llenan hojas con cursilerías.
No es nadie quien te encierra
y te quita la libertad.
No son nada los asesinos cobardes
que en uniformes escondieron
debilidad tras terror.

Qué cada pena, verdad y gloria guíe tus pasos
por las calles de esta sucia ciudad.
Qué la memoria rescate en cada palabra un recuerdo
y una nueva historia que contar.

Demuestra que hombre no es aquel rudo indomable
o el clasico galán idiotizante de tv,
sino el que sufre, acepta y se levanta
ante la crudeza de la vida.
Hombre es quien no tiene miedo
de decir lo que piensa
o aceptar lo que es.








Con quien tuve el agrado de conversar en un evento del Día de la Mujer. Un "maricón" con más bolas que muchos autodenominados "hombres".

miércoles, 6 de octubre de 2010

Aún así.

Por más que me miraba en el espejo solo veía aquello que formaron de mí, no hallé algo propio, algo por lo que sentirme única. Ese reflejo grotesco de mi imagen me provocba náuseas y por más que pasaban las horas no se iba esa sensación. Me carcomía la ansiedad y ese sentimiento de querer huir me superaba cada vez más. Entendí cómo con el pasar de los años no contruí nada y solo reforcé aquellas ideas que implantaron en mí los demás, cosas en las que quizás nunca creí pero acepté por resignación y mediocridad. Qué triste es descubrir que no crees en tí misma y no querer levantarte. Todo lo que alguna vez creí estaba bien se desmoronó y no me quedó nada más que pequeños trozos de memoria y angustia.

Entonces una brisa entró y una mano se posó en mi hombro, una voz me dijo "Te amo". Noté que no importaba cuántas veces ni cómo me haya equivocado porque siempre estuvo alguien ahí y no se alejó aunque me conocía mejor que cualquier persona, alguien que quizás me apreciaba más de lo que podía yo misma. Y sonreí frente al espejo viendo su reflejo y el mío a su lado, tomé su mano y dejé de llorar.

martes, 28 de septiembre de 2010

La Distancia.

En Plaza de Armas un hombre nostálgico veía las personas a su alrededor. Hacía mucho calor y el ambiente aturdía. Un joven entregaba un telefono móvil a una mujer mientras instintivamente miraba de reojo si lo observaban.

El hombre miraba el reloj y hundía sus manos en los bolsillos, se tambaleaba entre el sofoco, el hambre y la sed. Caminó hasta una centro de llamados, con dedos temblorosos marcó el número y al escuchar sus voces inocentes se largó a llorar sobre el auricular.

martes, 21 de septiembre de 2010

Adiós.

Y te dejo ir
porque en el afán de quererte conmigo
me he olvidado de vivir,
sentí cómo todo perdía importancia
y cómo me hundía por desearme en tí.

Por más que quize,
no hubo en tí algún buen recuerdo
que gritara más fuerte...
sólo podía llorar
y entretanto se derrumbaba mi mente.

Tú en tu orgullo,
yo en mi pena.
No hubo nada más,
ni siquiera un adiós...
¡Aún así te extraño tanto!

No queda más que la resignación
cuando no hay quien escuche.
La conciencia no duele
cuando no existe nada de qué arrepentirse,
¡¿Pero esta aflixión?!

domingo, 12 de septiembre de 2010

Tu ausencia.

Y así fueron pasando los años,
las personas y los lugares
pero yo te sigo recordando.
Pequeña e indefensa criatura,
te anhelé tanto
y sin previo aviso te marchaste.

Aún duele tu partida
pero sé que desde algún lugar,
más allá del simple entendiemiento humano,
guías todo mis pasos.

Y te recuerdo en la misma fecha cada año
y te extraño
y siento como pasa el tiempo
sin borrar tu recuerdo.

Mis entrañas aún sienten la ausencia
y el dolor no se cura con nada,
la pena aún sigue
y todo te trae entre brisas lejanas.

Y aunque sé que nunca regresarás
yo siempre te recordaré
con un escrito en cada mes
y una sonrisa lejana.

Que nunca te olvide
y que el dolor no se vaya.
Que sigan pasando los años
y tu recuerdo siga presente
en todo lo que me rodee
y con cada cosa que haga.










(Javiera Acracia I.M / Vicente Gonzalo I.M) Septiembre- Octubre del 2007.

sábado, 28 de agosto de 2010

Fingimos.

Todos los días,
a quien tengamos delante.
Entre caretas tejemos mentiras implacables
y nos obligamos a creer en ellas.

Vivimos dentro de historias
hacemos nuevas creaciones,
nos hundimos creyendo en las personas
y nos sumamos a sus invenciones.

Y por más que intentamos convecernos
de que todo lo que decimos es real
sabemos que las palabras se esfuman,
asi como nuestras vidas,
como el agua del mar va y viene entre olas
van nuestras comedias
entres las mentiras de los demás.

Somos cínicos y hemos aceptado esa verdad
en silencio, para nosotros mismos.
Y seguiremos actuando en la vida
como nos han enseñado a ser
desde que tenemos conocimiento.
Hasta el final de los tiempos,
hasta que polvo sean nuestros huesos
seguiremos fingiendo
y sumando cuentos a nuestro eterno invento.

sábado, 14 de agosto de 2010

Pero...

Las palabras surgen inertes
en este limbo de delirios absurdos
Ya todo se ha hecho costumbre,
nada se piensa ni se siente.

Tú, pequeño niño,
me mientes igual que ayer ,sin remordimientos.
Yo fingiéndome sumisa e ingenua
asiento entre vanos gestos
mientras hablas de tu mundo perfecto.
Sin más, agacho la cabeza y me escondo en mi mente.
No creo merecer esta historia nuevamente.
Es como siempre.

Y si te digo que todo ha cambiado ya no sientes.
Ni siquiera algun suspiro en tu oido
solo puedo sentir esa nieve,
ese frío adormeciendo cada parte de mi cuerpo
pero tú sigues sin verme.

Te tambaleas en tus propias ideas,
no sabes quién eres y te agobia tu propia mente.
Si miras ves solo lo simple de las cosas
¡Qué idiota eres!

Aún así no soy capaz de decirte cuanto te detesto
ni que vives en un sueño eterno.
Que hoy te pudres entre recuerdos
y que la alegría se ha apagado en un solo momento.

Sigues en tu síndrome
pensando en cómo y cuando harás las cosas.
Yo, llena de frenesí he apagado todas las luces.
Y he dejado un cuarto vacio,
junto a tu mente y nuestro presente.







Siempre hay cosas que son tan sencillas de decir, aún así no se ha inventado la manera de decir la verdad sin dañar ... pero sí la de hablar sin pensar.

domingo, 25 de julio de 2010

Alas de mariposa.

Aquel niño que partió indefenso, con sus pasos al azar por las calles de la ciudad aturdida que lo vió crecer hoy se desplaza tranquilo como conociendo todo a su alrededor. Es más, ya casi olvida los malos días, esos llantos y las desoladoras tardes después de la escuela.

Luego de años de silencio sales a la luz con tus alas multicolor, brotas de ese capullo que te dio tanta seguridad y que encerraba tu identidad asumida. Hoy te das cuenta que los sueños si pueden volverse realidades y que siempre alguien sigue tus pasos, existe siempre quien te proteje y te entiende.

Pequeño muchacho de mirada mágica, ¡Haz crecido tanto! Esos días de dolor hoy alejas y aprendes algo de todo lo que ves. Tus ojos ya no parecen perdidos entre lágrimas. Me haz enseñado tantas cosas y demuestras tener un corazón invaluable. Nunca te permitas sufrir otra vez. Tu mente dibujó con acuarelas el retrato de tu vida y repasas cada trazo con delicadeza y perfección con el pasar del tiempo.

Aquella que algún día te abandonó exclama su dolor en lo más profundo de sus entrañas. No vio crecer ese hermoso ser lleno de imaginación y fortaleza oculta. Hoy paga el precio de los prejuicios que impuso su mente seca y desvalida. Sufre los remordimientos de sus acciones y se atormenta en silencio entre alguna estructura, un plano, lápices y documentos. Llora el recuerdo de su niño que se fué sin decir Adiós.






Para mi pequeña hada de alas multicolor. Mi confidente tan especial y sencillo. Mi amigo, mi ente inspiracional.

De quererte así.

He cerrado las ventanas a la misma hora como de costumbre. El, sentado a la mesa regaña entre dientes lo mucho que me demoré en traerle el plato, que viene cansado, que el mantiene la casa y lo único que espera es un poco de atención y una cena decente. ¿Y mi cena? ¿A alguien le importa mi cansancio? Yo solo puedo hundir mis manos en el lavaplatos y cantar alguna canción de Aznavour :

"...Qué me quedará de quererte así,
tan solo mi voz que se apagará
tan solo mi amor triste y sin calor
tan solo mi piel sin sabor a miel
y mi gran temor de quererte aún más y más al morir..."

¿Qué me quedará? Solo unos años más de martirio, de levantarme temprano para prepararle el desayuno a él y a los niños; de sacar la basura; algunos muchos días de escuchar que estando en casa descanso, que él trae el pan a la mesa; de idear nuevos menús para los compañeros de trabajo de mi marido en esas malditas reuniones absurdas...Unos instantes eternos de sentir el peso de su stress laboral en mi espalda, mis brazos, mi cara...

Pero me quiere, a su manera, claro, pero yo sé que él no podría vivir sin mí... ni yo sin él... Además si nos dejara él ¿qué podría hacer yo? ¿Mantener la casa sola? ¿Qué dirían mis amigas y mi familia si el me dejara a mi y a los niños? Sé que no es todo perfecto como en un principio pero la verdad es que ya estoy muy vieja para comenzar una vida nueva, debo aprender a aceptar la que tengo.

La verdad es que apenas logro pasar así los días, sin decir nada. Mis hijos no merecen estar lejos de su padre por una debilidad mía... Ahí viene otra vez, ya cerró la puerta.

"... De quererte así con un gran dolor
hasta destrozar este corazón
sin poder gritar, sin tener razón..."

Son las 7:14 am. Debo ir a despertar a los niños, preparar el dasayuno, dejar sobre la cama la ropa de trabajo de mi esposo, conducir hasta el colegio, volver a casa para asear, ir a comprar mercadería... Estoy hecha un espanto, las manchas en mi cara me hacen ver enferma pero ¡no es nada que un poco de maquillaje no pueda solucionar!