domingo, 25 de julio de 2010

Alas de mariposa.

Aquel niño que partió indefenso, con sus pasos al azar por las calles de la ciudad aturdida que lo vió crecer hoy se desplaza tranquilo como conociendo todo a su alrededor. Es más, ya casi olvida los malos días, esos llantos y las desoladoras tardes después de la escuela.

Luego de años de silencio sales a la luz con tus alas multicolor, brotas de ese capullo que te dio tanta seguridad y que encerraba tu identidad asumida. Hoy te das cuenta que los sueños si pueden volverse realidades y que siempre alguien sigue tus pasos, existe siempre quien te proteje y te entiende.

Pequeño muchacho de mirada mágica, ¡Haz crecido tanto! Esos días de dolor hoy alejas y aprendes algo de todo lo que ves. Tus ojos ya no parecen perdidos entre lágrimas. Me haz enseñado tantas cosas y demuestras tener un corazón invaluable. Nunca te permitas sufrir otra vez. Tu mente dibujó con acuarelas el retrato de tu vida y repasas cada trazo con delicadeza y perfección con el pasar del tiempo.

Aquella que algún día te abandonó exclama su dolor en lo más profundo de sus entrañas. No vio crecer ese hermoso ser lleno de imaginación y fortaleza oculta. Hoy paga el precio de los prejuicios que impuso su mente seca y desvalida. Sufre los remordimientos de sus acciones y se atormenta en silencio entre alguna estructura, un plano, lápices y documentos. Llora el recuerdo de su niño que se fué sin decir Adiós.






Para mi pequeña hada de alas multicolor. Mi confidente tan especial y sencillo. Mi amigo, mi ente inspiracional.

De quererte así.

He cerrado las ventanas a la misma hora como de costumbre. El, sentado a la mesa regaña entre dientes lo mucho que me demoré en traerle el plato, que viene cansado, que el mantiene la casa y lo único que espera es un poco de atención y una cena decente. ¿Y mi cena? ¿A alguien le importa mi cansancio? Yo solo puedo hundir mis manos en el lavaplatos y cantar alguna canción de Aznavour :

"...Qué me quedará de quererte así,
tan solo mi voz que se apagará
tan solo mi amor triste y sin calor
tan solo mi piel sin sabor a miel
y mi gran temor de quererte aún más y más al morir..."

¿Qué me quedará? Solo unos años más de martirio, de levantarme temprano para prepararle el desayuno a él y a los niños; de sacar la basura; algunos muchos días de escuchar que estando en casa descanso, que él trae el pan a la mesa; de idear nuevos menús para los compañeros de trabajo de mi marido en esas malditas reuniones absurdas...Unos instantes eternos de sentir el peso de su stress laboral en mi espalda, mis brazos, mi cara...

Pero me quiere, a su manera, claro, pero yo sé que él no podría vivir sin mí... ni yo sin él... Además si nos dejara él ¿qué podría hacer yo? ¿Mantener la casa sola? ¿Qué dirían mis amigas y mi familia si el me dejara a mi y a los niños? Sé que no es todo perfecto como en un principio pero la verdad es que ya estoy muy vieja para comenzar una vida nueva, debo aprender a aceptar la que tengo.

La verdad es que apenas logro pasar así los días, sin decir nada. Mis hijos no merecen estar lejos de su padre por una debilidad mía... Ahí viene otra vez, ya cerró la puerta.

"... De quererte así con un gran dolor
hasta destrozar este corazón
sin poder gritar, sin tener razón..."

Son las 7:14 am. Debo ir a despertar a los niños, preparar el dasayuno, dejar sobre la cama la ropa de trabajo de mi esposo, conducir hasta el colegio, volver a casa para asear, ir a comprar mercadería... Estoy hecha un espanto, las manchas en mi cara me hacen ver enferma pero ¡no es nada que un poco de maquillaje no pueda solucionar!