Por no querer el fin
ahora está más próximo
y sin querer perdí
aquello que no quería alejar.
Sin más me rendí
por no lograr
hacer cambiar,
quizás orgullo o vanidad.
Se muere, queda atrás.
Y es verdad,
todo tiene un final.
Lo entendí cuando
me cansé de escuchar.
Son palabras vacías
y con más sentido
que cualquier verdad.
Y la pena se anhela
o al menos se espera
cuando todo va mal.
Por qué rechazarla
si de todas maneras llegará.
Disfrutar
el miserable tiempo,
valorar las horas,
las palabras.
Lo que se teje entre semanas...
de todas maneras
en algún momento acabará.
lunes, 15 de agosto de 2011
jueves, 4 de agosto de 2011
Ese no saber preguntar, el no saber responder,
el buscar una excusa que alimente el rato.
Como tantas veces que se nos van las palabras de la boca
y se llevan a más de un gesto poco sutil.
Demasiadas veces en que no se entiende ni se dice nada,
de conocerte y asumir lo que harás pronto, el huir,
la risa nerviosa e irónica de siempre
esa que embriaga más que el alcohol
que conocemos de vez en cuando.
Otra conversación furtiva, lejana
y yo finjo que no importa
que está de más preguntar, y es así.
De vez en vez, otra salida,
algo que parece cariño y caemos otra vez.
el buscar una excusa que alimente el rato.
Como tantas veces que se nos van las palabras de la boca
y se llevan a más de un gesto poco sutil.
Demasiadas veces en que no se entiende ni se dice nada,
de conocerte y asumir lo que harás pronto, el huir,
la risa nerviosa e irónica de siempre
esa que embriaga más que el alcohol
que conocemos de vez en cuando.
Otra conversación furtiva, lejana
y yo finjo que no importa
que está de más preguntar, y es así.
De vez en vez, otra salida,
algo que parece cariño y caemos otra vez.
No quiero.
No quiero poner nombres a los sentimientos.
Tampoco quiero pintar de rosa el cielo,
no quiero cubrirlo de estrellas
ni bajar una para tí
cada noche en vela.
No quiero ser creadora, ni persona, ni musa.
No espero ser quien aturda más a la locura.
No quiero ser poeta.
Quiero ser el aire, la tierra,
incluso el fuego ocasional de un cigarrillo en tu boca.
No quiero sentirme nada ni algo,
quiero un sueño en los ocasos
y un suspiro suave en tus labios.
Desde que te conzco
en tí quiero ser todo.
Tampoco quiero pintar de rosa el cielo,
no quiero cubrirlo de estrellas
ni bajar una para tí
cada noche en vela.
No quiero ser creadora, ni persona, ni musa.
No espero ser quien aturda más a la locura.
No quiero ser poeta.
Quiero ser el aire, la tierra,
incluso el fuego ocasional de un cigarrillo en tu boca.
No quiero sentirme nada ni algo,
quiero un sueño en los ocasos
y un suspiro suave en tus labios.
Desde que te conzco
en tí quiero ser todo.
Pasado.
¿Y que si ya no creen en tí?
Tantas veces te vieron caminar sin rumbo
y tu síndrome autodestructivo
hacerse realidad cada día.
Cuando por fin te diste cuenta
aún estabas a tiempo, pero eso sólo contó para tí.
Quienes alguna vez confiaron en que podías cambiar
perdieron su fe y dejaron sus ganas en el aire, al azar.
Ahora te miras en el espejo con sólo una sombra detrás,
esa que tantas veces te hizo quebrar verdades
y descargar tu ira contra los cristales.
Solo existen cicatrices
pero quedaron a tu lado, de pie
los que te acompañaron y no se rindieron como los demás...
y agradeces ese dolor pasado, esas heridas que de a poco sanan,
esas pesadillas por las noches y esa inspiración ocasional.
Tantas veces te vieron caminar sin rumbo
y tu síndrome autodestructivo
hacerse realidad cada día.
Cuando por fin te diste cuenta
aún estabas a tiempo, pero eso sólo contó para tí.
Quienes alguna vez confiaron en que podías cambiar
perdieron su fe y dejaron sus ganas en el aire, al azar.
Ahora te miras en el espejo con sólo una sombra detrás,
esa que tantas veces te hizo quebrar verdades
y descargar tu ira contra los cristales.
Solo existen cicatrices
pero quedaron a tu lado, de pie
los que te acompañaron y no se rindieron como los demás...
y agradeces ese dolor pasado, esas heridas que de a poco sanan,
esas pesadillas por las noches y esa inspiración ocasional.
En algún momento de la vida entendemos que no solo basta una sonrisa que acompañe a la nuestra o una voz que te entregue algun vano consejo, no es suficiente quien te diga hacia donde ir o te haga reir. Quien más nos hace sufrir es probablemente de quien mas aprendemos porque el daño te hace fuerte y te une en experiencias.
Hoy puedo decir que valoro más una lágrima que una sonrisa, el silencio más que palabras. Es más importante quien siga tus pasos y comparta tu dolor apesar de los rencores. ¡Y el tiempo, cosa misteriosa! no borra los hechos pero si te ayuda a enfrentarlos y sentirlos menos importantes.
Hoy puedo decir que valoro más una lágrima que una sonrisa, el silencio más que palabras. Es más importante quien siga tus pasos y comparta tu dolor apesar de los rencores. ¡Y el tiempo, cosa misteriosa! no borra los hechos pero si te ayuda a enfrentarlos y sentirlos menos importantes.
Te vas.
Dejas todo sin más.
Entre remordimientos
pienso cuánto más pude haber hecho.
Te vas.
Y sólo quedan tus fotos por la habitación,
los besos en un rincón,
y la ilusión de un tiempo mejor.
Acabas tán fácilmente con los planes,
solo dices que te marchas,
que haz perdido la confianza...
Cuántas cosas dejé por tí.
Debiste haberme enseñado a olvidar,
a crear muros invisibles
donde esconder la fragilidad.
Hoy, tempestad.
Te apoderas de mí como si volviese a ser,
como si el tiempo no me hiciera crecer.
Me hundes, me angustias y desolas
y entre llantos desgarradores
corto mis venas a ver si respondes.
Se apagan las luces a cada paso.
Mis labios están temblando,
nunca más tendré tu abrazo...
ni siquiera tu mano me da un adiós
en el cual refugiarme
como si fuese tu último recuerdo,
al menos como una ilusión.
...Y aún así te recordaré con cariño. Fingiré que tu partida no duele, así como tantas otras cosas se esconden. Que aún en el más oscuro lugar un buen momento ilumine tus pensamientos y recuerdes, en silencio, que seguiré pensando en tí. Entonces sabrás cuanto te quise y cuánto duele que te marches sin siquiera una cínica despedida...
Entre remordimientos
pienso cuánto más pude haber hecho.
Te vas.
Y sólo quedan tus fotos por la habitación,
los besos en un rincón,
y la ilusión de un tiempo mejor.
Acabas tán fácilmente con los planes,
solo dices que te marchas,
que haz perdido la confianza...
Cuántas cosas dejé por tí.
Debiste haberme enseñado a olvidar,
a crear muros invisibles
donde esconder la fragilidad.
Hoy, tempestad.
Te apoderas de mí como si volviese a ser,
como si el tiempo no me hiciera crecer.
Me hundes, me angustias y desolas
y entre llantos desgarradores
corto mis venas a ver si respondes.
Se apagan las luces a cada paso.
Mis labios están temblando,
nunca más tendré tu abrazo...
ni siquiera tu mano me da un adiós
en el cual refugiarme
como si fuese tu último recuerdo,
al menos como una ilusión.
...Y aún así te recordaré con cariño. Fingiré que tu partida no duele, así como tantas otras cosas se esconden. Que aún en el más oscuro lugar un buen momento ilumine tus pensamientos y recuerdes, en silencio, que seguiré pensando en tí. Entonces sabrás cuanto te quise y cuánto duele que te marches sin siquiera una cínica despedida...
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)