jueves, 4 de agosto de 2011

En algún momento de la vida entendemos que no solo basta una sonrisa que acompañe a la nuestra o una voz que te entregue algun vano consejo, no es suficiente quien te diga hacia donde ir o te haga reir. Quien más nos hace sufrir es probablemente de quien mas aprendemos porque el daño te hace fuerte y te une en experiencias.

Hoy puedo decir que valoro más una lágrima que una sonrisa, el silencio más que palabras. Es más importante quien siga tus pasos y comparta tu dolor apesar de los rencores. ¡Y el tiempo, cosa misteriosa! no borra los hechos pero si te ayuda a enfrentarlos y sentirlos menos importantes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario