martes, 21 de mayo de 2019

Crónica de un jueves de verano

Ese día salí de mi casa tipo 5. Había quedado de ver a mi compa cletero para fumar algo y que me pasara hierbita para esa tarde noche en que era el concierto de Skatalites. Nos juntamos y conversamos un buen rato, organizamos para el fin de semana una arrancada al cajón. Estuvimos poco tiempo pero quedé "como chancho". Tomé una micro desconocida que, asumí, me dejaría en un metro... y así fue. Me dí cuenta que era la E04, era la micro que tomaba mi amigo del colegio a su casa, el "Dugazno" (cuyo apellido era Durán, sin embargo, tenía un problema de modulación y el resto de los cabros del curso no encontraron nada mejor que apodarlo).
Mientras la cromi hacía su recorrido desde Avenida La Florida hacia el metro, pasé por la casa del Chino, un pinche amigo de un amigo, y del Javi, el guitarrista de una banda dónde canté un tiempo y cuyo nombre ya ni siquiera recuerdo. Dos cuadras más allá pasé por la ex casa de mi madrina, dónde me mandaron a vivir a los 13, más allá pasé por la casa de la Barbie, una niña del furgón de la tía Alicia. He odiado Santiago toda mi vida y, sin embargo, siento que cada parte de esta cochina ciudad se ha llevado un pedacito de mí, o será la gente que he conocido en ella?

jueves, 2 de mayo de 2019

Podría condensar
todos los recuerdos
de los últimos tiempos
en un instante
que se queme tan rápido
como el tabaco
que fumo para olvidar.
Pero no,
yo soy la de la buena memoria.
Cómo podría entonces resumir lo vivido? Cómo podrías acompañar
lo complejo de la selección de aquello fútil? lo que nos está de más
para poder desecharlo
y jugar
a que no tenemos malos recuerdos?

miércoles, 6 de marzo de 2019

Hace algunos meses escribí para ti,
cuánto puede cambiar el sentimiento cuando te rompen el alma.
Quizás tenías razón, el tiempo me hizo ser cruda y cruel
pero aprendí a matar los fantasmas que deja la mala memoria
aprendí a enfrentarme a mí misma en un pasado no tan distante,
reírme de mí misma y comprender los instantes
esos en que el amor y locura fueron uno y te jugaron en contra
esos en que te dejaste a ti misma por no ver

domingo, 20 de enero de 2019

No es que no tenga causa
es que perdí la fe.

Pocas esperanzas por exceso de fracasos
y menos expectativas por demasiada decepción.

Espejos empañados
olvidados por mi orgullo
pasados a mi presente
desecho errores y así, a veces,
recupero un poco la fe.