jueves, 2 de agosto de 2012

Que no te corten las alas.

Que no te impongan estilos de vida ni formas para llevarlas,
que no te consuma la rutina.
Construye un futuro por tu cuenta,
constrúyete
con las alas abiertas,
esas flamantes de rebeldía y sueños,
de porvenir y esperanzas.
Así, cuando mañana despiertes,,
extenuado después de tanto pasar,
puedas ver el resultado de la lucha
del sufrimiento y la angustia de ayer.
Que germine la semilla que,
aunque quisieron impedirle brotar,
hoy transforma ese nuevo paisaje,
donde las calles dejaron de ser grises
donde la gente no está sola
y la risa se ve comúnmente.