sábado, 16 de diciembre de 2017

Memoria I

Hay tiempos para todo, de risas, de complacencias, de compañía y soledad, de rencor e introspección. A veces mi mejor amiga es mi memoria, así como la peor tortura. De vez en cuando, sola, me detengo a pensar en todas las posibilidades en que hubiesen culminado mis acciones pasadas; quizás sea perfeccionismo, la habilidad de crear realidades alternas o quizás sadismo... puede ser que de alguna manera mi memoria y mis amigas palabras me ayuden a sentirme parte de algo en algún momento, puede que en alguno de estos tantos escritos busque complicidad. 
Desempolvo libros con el fin de leer algo que me reconforte, que me diga "no estás sola" o "yo también estuve así". Quizás a veces solo necesitamos compañía y, cuando aflora la misantropía, esa compañía es grata solo en las palabras y lo que nos hacen sentir, incluso puede que esa compañía solo sea posible en la medida de que nosotros mismos somos capaces de encontrar señales que nos permitan dejar de sentirnos solos.
Un silencio. La espera de la sanación de esas heridas eternas. ¿Quién querría ser curador? ¿qué alma conciliadora podrá calmar la insanidad de las mentes y los tiempos? Las puertas se cierran y se abren posibilidades antes lejanas, se hace lejana la paz, posibles las tormentas.