Un silencio. La espera de la sanación de esas heridas eternas. ¿Quién querría ser curador? ¿qué alma conciliadora podrá calmar la insanidad de las mentes y los tiempos? Las puertas se cierran y se abren posibilidades antes lejanas, se hace lejana la paz, posibles las tormentas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario