de risa a caricias
de caricias más complejas
nos entregaremos tanto,
tanto que ya nada más importará
-te dije que así sería-
así que, compañero,
te cuento que las palabra dejaran de ser ríos
anularemos el lenguaje
solo para comunicarnos mejor.
Ya vivimos tanto, ardimos tanto,
reímos y lloramos tanto,
deseamos tanto,
hicimos tanto
¿qué nos queda?
Dejemos las palabras,
a veces son demasiado impersonales:
mirémonos, toquémonos
y dejemos de razonar para poder vivir más libres.
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