martes, 17 de noviembre de 2009

Lo que se fue.

Un anciano miraba el cielo, sentado en la banca de una plaza tranquila. A su alrededor paseaban familias, un hombre vendía manzanas. Una mujer miraba insistentemente su reloj, arreglaba su pelo, hacía dibujos invisibles con sus pies en el suelo y volvía a consultar la hora. El sonido de las hojas contra el viento, los niños en sus juegos inocentes. La mujer miraba el suelo. Él la miraba intrigado. En ese momento apareció un joven, ella levantó su cabeza y sonrió. Con nostalgia el anciano miró a la pareja, dejó caer una lágrima, miro al cielo y siguió su camino.

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