Fuí agónica de luz, me aferré a pedacitos de vida como una opción sobreviviente entre tanta oscuridad. Fuiste una llamarada intensa que llenó el vacío en calma, te instalaste como un espectador para quedarse y salvarme de mi caos, me salvaste de mí. Complicaste mi existencia simple, diste nuevos sentidos y lograste hacer florecer todas las sonrisas perdidas en el tiempo. Aun con las incertidumbres, ahogué la anhedonia como vieja y fiel amiga; tomo el riesgo, te temo y a mí contigo... temo apagar con mis errores la luz que llegó a llevarse la oscuridad y el miedo. Llena cada vacío con tus despertares, llena las noches con palabras, yo llenaré de vida la tuya y quemaré con la fuerza que me queda cada cuestionamiento, tomaré tu mano y cada paso en el tiempo lo daré contigo. Las promesas pueden perderse, deja mis actos quedarse por y para ti.
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