Nací rota,
sin la verguenza común,
sin la cordura ajena,
construi mi locura.
Pasaron las tardes
mirando el techo
y los zapatos y el mundo
se hicieron pequeños.
Con rabia
desconociendo
reconociendo
viviendo.
Vi pasar las gentes
con prisas de ciudades,
yo hacía dibujos invisibles
buscando animales en nubes.
Qusieron robarse inocencias
reemplazando verdades,
imponiendo relojes
y pegando los pies al suelo.
Desapegué mi tiempo a sus horas
para no quemarme en mi hoguera
para quedarme conmigo,
vivirme sola.
La inocencia es el mejor regalo que nos puede dar la vida, saludos pequeña ;D
ResponderEliminar