Se nos subirán los ardores
y entre rabia y ternura
se nos va a perder el tiempo
para no volver a aparecer.
Del perfecto equilibrio construiremos,
si existe algo más que se vaya lejos.
Solo para nosotros,
por nosotros,
de nosotros,
entre nosotros
y sin otros.
Se nos juntan las almas, las manos,
las pieles, los labios...
y todo se nos queda ahí,
ya no importa nada.
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