sábado, 2 de febrero de 2013

Y se fue a descubrir el mundo. No volvió por las noches el beso amigo, ni las risas en los parques, ni el abrazo de una madre. Caminó y sus zapatitos de gamuza no eran los de antes. Al llegar a la calle oscura no hubo un funeral para su inocencia ni luto para su infancia.

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